El control de las hierbas adventicias en una explotación agrícola debe estar basado en una estrategia integral


La reducción del laboreo debe ir acompañada de una mejora de la formación para controlar la posible aparición de malas hierbas.

En la producción de cultivos extensivos uno de los factores que más preocupación genera en los agricultores es el control de las malas hierbas o hierbas adventicias.

La rentabilidad de un explotación viene determinada por el balance entre los costes de producción y los ingresos obtenidos, condicionados claramente por el rendimiento productivo. Por ello, es fundamental reducir al máximo los efectos negativos que tienen las malas hierbas en el rendimiento de las producciones de cultivos extensivos.

De manera global, la gestión de las malas hierbas está basada en tres líneas de actuación, el laboreo, la utilización de productos fitosanitarios y la rotación de cultivos. Una correcta combinación de estos tres factores es la clave para asegurar un manejo óptimo de la explotación.

Para llegar a ese equilibrio básico entre los tres conceptos anteriores es fundamental la formación del agricultor. Dicha formación debe centrarse en los siguientes aspectos:

Conocimiento de las hierbas que componen el banco de semillas de una parcela. Debido a la enorme diversidad que existe en España, en cada zona productora se puede encontrar un banco de semillas diferente. Además, es muy común que dentro de una misma explotación existan parcelas con claras diferencias. Cada especie tiene unas características casi únicas, en cuanto a poder de germinación, años de viabilidad de las semillas, ciclo vegetativo, etc. Disponer de esta información es fundamental para tomar las medidas más adecuadas.

Monitorización continua de las parcelas agrícolas. La evolución de los cultivos a lo largo de la campaña puede presentar sorpresas amargas. Hay que establecer un plan de control continuo de todas y cada una de las parcelas de la explotación, que permita reaccionar a tiempo ante la aparición de cualquier problema.

Efectos adversos del laboreo. Sin duda, una de las técnicas más utilizadas para el control de malas hierbas es el laboreo. La necesidad urgente de reducir al máximo la intensidad del laboreo, supone un esfuerzo adicional de formación para evitar la proliferación de ciertas hierbas adventicias.

Cultivos extensivos a incluir en la rotación. Cada cultivo de la rotación utilizada por un agricultor, aporta unos beneficios y unos inconvenientes en cuanto al control de malas hierbas. Es fundamental conocer la relación entre un determinado cultivo y su influencia en el desarrollo de hierbas presentes en esa parcela.

Productos fitosanitarios disponibles para el control de las diferentes especies. El registro de materias activas disponibles es cada vez mas reducido, estando en continua revisión. Es necesario tener una actualización continua de los productos que están disponibles para el control de las diferentes especies, que de manera prioritaria tienen más incidencia en cada zona productora.

Todos los factores enumerados anteriormente tienen una enorme interrelación, por lo que es necesario entenderlos de manera global, y la gestión debe intentar integrarlos todos. Si falla uno de ellos, hay muchas posibilidades de no alcanzar el objetivo deseado.

En las últimas décadas, de manera general, el control de las hierbas adventicias ha estado basado fundamentalmente en el uso del laboreo. Este aspecto ha sido uno de los principales factores que ha provocado el empobrecimiento de los suelos agrícolas, y las pérdidas de contenido en materia orgánica.

La agricultura de conservación, caracterizada entre otros aspectos, por la realización de una siembra directa sobre el rastrojo de la cosecha anterior, es la técnica de cultivo más avalada internacionalmente para mejorar la estructura del suelo y su contenido en materia orgánica. El Ministerio de Transición Ecológica ha propuesta esta técnica en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, como medida clave para llegar a los objetivos de neutralidad climática en cuanto a emisiones de efecto invernadero. Este plan, en base a los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero, establece las líneas prioritarias para alcanzarlos y ya está en manos de las autoridades comunitarias desde principios de 2020.

La puesta en marcha de la agricultura de conservación en una explotación, no supone únicamente dejar de labrar y disponer de una sembradora de siembra directa. Es un cambio total de gestión de la explotación, y por tanto el agricultor debe entender que necesita una formación diferente.

Y es probable, que uno de los aspectos que requiera más formación es el control de las malas hierbas.

En el futuro, la elección de una correcta rotación de cultivos, puede convertirse en la decisión más importante por muchos motivos, entre ellos asegurar un nivel de producción y rentabilidad óptimo, mejorar el estado del suelo agrícola, hacer un uso más óptimo de los insumos, pero también en lo relativo a la lucha contra las hierbas adventicias.

Cada especie, tanto de las que componen el listado elegido por el agricultor, como de las existentes en el banco de semillas del suelo, tiene un claro patrón de funcionamiento, en cuanto a necesidades para germinar y desarrollarse a lo largo del ciclo vegetativo.

Conocer exactamente la interacción entre las diferentes especies, el efecto que produce un determinado cultivo en el conjunto de la flora de la parcela o la necesidad de introducir especies con ciclos claramente diferenciados, son aspectos complejos, que no se asimilan rápidamente. Por ello, el aprendizaje debe ser continuo, con ayuda de agentes especializados y basado en la aplicación práctica en las parcelas del propio agricultor.



El proyecto MOSOEX es un grupo operativo financiado en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020 por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural-FEADER y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, cuyos socios son UPA, la Asociación Española de Agricultura de Conservación-Suelos Vivos AEAC.SV, la empresa Solid Forest, el CSIC-Aula-Dei, la Universidad Politécnica de Madrid y el instituto navarro INTIA. MOSOEX cuenta con una cofinanciación del 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y del 20% por fondos de la Administración General del Estado.

Imagen: Financiación

Financiáción del proyecto

El 12 de marzo de 2019 se publicó en el «Boletín Oficial del Estado» el extracto de la Resolución de 26 de febrero de 2019, del Fondo Español de Garantía Agraria, O. A. (FEGA) por la que se convocan ayudas para la concesión de subvenciones a la ejecución de proyectos de innovación de interés general por grupos operativos de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas (AEI-Agri), en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020, para el año 2019. En base a dicha convocatoria el grupo operativo «MOSOEX» recibe una subvención de 497.232,42 € cofinanciada al 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y al 20% por fondos de la Administración General del Estado.


Autoría:

  • David Erice (UPA)
  • Chiquinquirá Hontoria (UPM)
  • Antonio Vallejo (UPM)
  • Jorge Álvaro-Fuentes (EEAD-CISC)
  • Oscar Veroz (AEAC.SV)
  • Nerea Arias (INTIA)
  • Iván Jiménez (Solid Forest)

Fecha de publicación:

23 de febrero de 2021