La mejora de la productividad de los suelos agrícolas está en tus manos


La salud del suelo y por lo tanto su productividad depende de todas y cada una de las decisiones que se toman día en día en la gestión de la explotación agraria.

Con el objetivo de ayudar a los agricultores y mejorar el estado de los suelos agrícolas se ha puesto en marcha el proyecto MOSOEX, que persigue el aumento de la materia orgánica mediante la realización de determinadas prácticas agrarias. Bajo la coordinación de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), forman parte del mismo la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC-SV), la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), el Centro Superior de Investigación Científicas (CSIC), el Instituto Navarro de Tecnología e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA) y la empresa SOLID FOREST.

La enorme diversidad ambiental que tenemos en España da lugar a sistemas de producción diferentes, caracterizados por precipitaciones, temperaturas, tipo de suelo, etc. Estos factores son muy importantes para la toma de decisiones, pero existen una serie de conceptos que pueden considerarse homogéneos en todos los casos.

El proyecto se centra en explotaciones de cultivos extensivos anuales de secano, predominantes en la geografía española, y pretende ser una herramienta para aquellos que quieran mejorar en la gestión de sus suelos en línea con:

  • Mejorar de la productividad del suelo. El futuro de muchas explotaciones agrícolas pasa por mejorar los índices de productividad del suelo. Producir más con menos.
  • Evitar los procesos de degradación, en particular los derivados de la erosión. Este aspecto cobra todavía más importancia ante los escenarios de cambio climático y el aumento de la desertificación de la Península Ibérica.
  • Reducir los costes de producción. La monitorización de cada una de las labores es fundamental para conocer su influencia en los costes de producción totales. El escaso margen de la mayoría de los productos agrícolas nos obliga a limitar al máximo la inversión realizada.

Para alcanzar estos objetivos, el proyecto MOSOEX ofrece un catálogo de medidas de gestión de suelos, que de manera individual y en su conjunto, permiten mejorar la materia orgánica del suelo, pero además reducen las posibles pérdidas por erosión o las emisiones de gases de efecto invernadero, y pueden ser eficaces en la lucha contra plagas y enfermedades.

El agricultor debe ser consciente que las labores de volteo del suelo generan serios problemas en la estructura del suelo, pero además hay otros muchos aspectos que deben tenerse en cuenta, como el aporte externo de materia orgánica, una correcta rotación de cultivos que tenga en cuenta la introducción de cultivos mejorantes del suelo, una fertilización adecuada basada en la situación inicial del suelo y las necesidades del cultivo existente, o la puesta en marcha de medidas de agricultura ecológica en aquellos ambientes más adecuados.

En la página web www.mosoex.es, se ha incluido una amplia selección bibliográfica relacionada con este tema, organizándola por técnicas de cultivo. De manera muy resumida a continuación se exponen las principales medidas que es necesario conocer para alcanzar ese objetivo de mejorar la salud de los suelos agrícolas.

Mínimo laboreo

“Práctica agronómica de agricultura de conservación en cultivos anuales, en la que las únicas labores de alteración del perfil del suelo que se realizan son de tipo vertical y, al menos, el 30% de su superficie se encuentra protegida por restos vegetales.” El suelo se apelmaza menos, por lo que tarda más en aparecer la suela de labor. Los residuos se dejan en el suelo, por lo que se amortigua el peso de la maquinaria. Es necesario que el agricultor reciba la formación necesaria, para su puesta en marcha y ser capaz de afrontar los inconvenientes que pueden surgir, como la gestión de malas hierbas o de los residuos de la cosecha anterior.

Siembra directa

“Práctica agronómica de agricultura de conservación en cultivos anuales, en la que no se realizan labores; al menos el 30% de su superficie se encuentra protegida por restos vegetales, y la siembra se realiza con maquinaria habilitada para sembrar sobre los restos vegetales del cultivo anterior.” Como en el caso anterior, es fundamental hacer hincapié en la formación del agricultor para contrarrestar algunos inconvenientes, como la gestión de las malas hierbas, o las dificultades asociadas a suelos con estructura no muy buena o excesivamente compactados.

Rotación de cultivos

Consiste en cultivar diferentes especies vegetales en secuencia en un mismo lugar, con necesidades nutritivas distintas, equilibrando de esta manera los nutrientes disponibles en el suelo. Es indudable el efecto beneficioso de una buena rotación, y el carácter mejorante de determinadas especies vegetales. El aporte de cada cultivo debe tenerse en cuenta a la hora de establecer el plan de fertilización. Además se disminuye el uso de productos fitosanitarios al ser más fácilmente controlables las plagas y enfermedades.

Racionalización del abonado mineral

Optimizar la fertilización, especialmente nitrogenada, teniendo en cuenta estos aportes, es un reto fundamental para la sostenibilidad de los sistemas, ya que un exceso de nitrógeno supone un riesgo ambiental por las pérdidas de este elemento hacia el agua y la atmósfera. Además el coste de la fertilización supone un factor muy importante del coste total de producción. Es fundamental la realización de análisis de suelos.

Incorporación de materia orgánica al suelo

Además de las medidas relacionadas con la disminución del laboreo el agricultor puede incrementar los inputs de materia orgánica, bien a través del aporte de residuos o materiales orgánicos de origen externo o bien a través de un aumento del retorno al suelo de residuos de cosecha. No obstante, el efecto de estas prácticas es muy dependiente del tipo de clima.

Agricultura ecológica

Existen numerosas publicaciones sobre los beneficios de la producción ecológica de cultivos herbáceos en zonas de secanos áridos o semiáridos. El objetivo será alcanzar una producción sostenible en el tiempo, donde determinados insumos se han sustituido por el empleo de los propios residuos, técnicas de rotación y la recuperación integral del equilibrio del agrosistema mediante la reintroducción de cultivos mejorantes del suelo, como las leguminosas.

Reducir el tiempo con suelo desnudo

El impacto de las gotas de lluvia sobre los suelos desnudos provoca el arranque de las partículas de la superficie del suelo, que son precisamente las más fértiles, propiciando su pérdida por erosión, tanto laminar como por regueros y cárcavas. Esta medida tiene especial interés en suelos con cierta pendiente, pues cuanto mayor sea la longitud de la pendiente y la inclinación de un terreno, mayor susceptibilidad tiene a los efectos de la erosión hídrica o eólica.

Autoría:

David Erice Rodríguez (UPA)

Imágenes

Imagen: C. Hontoria Mínimo laboreo. Imagen: UPA

Imagen: C. Hontoria Imagen: UPA

Imagen: C. Hontoria Imagen: UPA

Fecha de publicación:

14 de abril de 2020